Hace años que intento dar con el significado real del concepto de "sarandanga". Mi curiosidad y mi falta de sabiduría me han llevado a realizar exhaustivas investigaciones a través de las cuales he tenido sendos encuentros con los más altos exponentes del saber universal.
El primero de mis entrevistados no fue otro que el eminente astrónomo nacido en Seattle: el Doctor Carl Sagan, quien, al ser consultado por mi respecto del concepto de Sarandanga respondió: "La sarandanga es ese espacio sutil, inocuo e imperceptible que el hombre debe transcurrir entre un agujero negro y otro, entre Marte y Venus, entre el chino de la vuelta y el Coto de acá a diez cuadras... Es decir, la sarandanga es un espacio a recorrer, a ser reconocido, a ser descubierto, la Sarandanga es la "nada misma" hasta que se vuelve un "Todo" y se resume en un "Algo" que pocos pueden llegar a comprender"
Tras haber dialogado con el doctor Sagan, debo admitir que quedé pasmado, un poco por mi falta de comprensión respecto de los conceptos expuestos por él, y otro poco debido a los 7 grados bajo cero que azotaban la ciudad de Chicago esa gélida mañana.
Pero un verdadero investigador no debe jamás quedarse sólo con la opinión de su primer "entrevistando", De modo que decidí que tal vez, fuese mejor consultar a Maestros de diferentes disciplinas que, quizá, pudieran o pudiesen (no se dice "podrían") ampliar mi umbral de sabiduría basándose en sus vastos conocimientos.
Mi siguiente entrevistado fue el filosofo alemán Karl Marx.
Algunos querrán argumentar que resulta imposible mantener una charla con un hombre fallecido hace ciento veintiséis años. Aquellos que argumenten ésto no son mas que necios ignorantes que desconocen que, de hecho, el espíritu de Karl Marx toma posesión de los cuerpos en vida de todos los estudiantes de sociología de la UBA; por lo cual si uno quisiera o quisiese (no se dice "Quesería") mantener una charla con Marx, sólo basta con esperar a la salida del edificio que esta ahí nomas de la facultad de medicina y consultar a cualquier estudiante de sociología de la siguiente manera: "Señor Marx, para usted, ¿Que es la Sarandanga?" y el joven, que no responde por sí, sino que es un mero interlocutor de la palabra del magistral filósofo, responderá lo que el mismo me respondió aquella tarde de febrero a la salida de un final de "Moralidad y trabajo": "¡La plusvalía es una mierda! pero la Sarandanga es aún peor, porque es inaplicable en un régimen de igualdad social. El capitalismo viene a ser lo mismo que la sarandanga, sólo que la sarandanga es ese estado de joda descerebrada que se instala en una sociedad después del 1 a 1 y en la que todos quieren tener una cuatro por cuatro y tirarse pedos en el mar Caribe, pudiendo recorrer el mundo sin otra intención que la de mostrarle al resto de los mortales que somos mejores que ellos... es decir, la sarandanga es el "post capitalismo" y es casi tan inaplicable como cualquier sistema político y social, salvo, claro está, el comunismo, tan exitoso y bien entendido por líderes como Stalin (que no es el de los caramelos, ese es "Stani").
Marx agarró por Marcelo T. y se fue insultando a diestra y siniestra (sobre todo a la diestra) al grito de "la puta que la parió a la sarandanga"
Debo decir que estuve a un tris (¿Que será un tris?) de abandonar mi investigación. Pero la angustia de saberme ignorante sobre la materia de la sarandanga me hizo recapacitar y tomar la decisión de retomar mi labor.
El siguiente entrevistado fue un erudito, un conocedor del mundillo de lo que en español se conoce como el balonpié, en alemán como el Fusbal y en danés como fodbol. No me refiero a otro que al señor Alejandro Fabri, a quien consulté acerca de la Sarandanga, a lo que el entrecano periodista respondió: "La sarandanga es una jugada muy similar a la rabona. Sabemos que la rabona consiste en pasar un pie por detrás del otro, la sarandanga se trata de lo mismo, de pasar un pie por detrás del otro (salvo que cuando digo "el otro" me refiero al "prójimo" y no al "otro" pie). El primero en aplicar la sarandanga fue el delantero uruguayo Juan Burgueño Pereira que militaba en el Atlanta de la década del 40. El hábil puntero charrúa se enfureció, luego de que el arquero del equipo archirival (Chacarita), el genial Sebastián Gualco, le dijera tras tomar un centro llovido: "cornudo, tu mamá y tu hermana se la soplan a mi viejo los domingos por la tarde" . El dolor que embargó al golero, luego de que el oriental lo golpeara aplicándole la Sarandanga, le duraría hasta el día de su muerte (48 horas después). De mas está decir que el pertinaz delantero Uruguayo fue expulsado y de inmediato, sin ducharse, acudió raudo a comprobar si era cierto que, tanto su madre como su hermana, se la estaban "soplando" al padre de Gualco. Tras comprender que no era así y que los argentinos mentían para provocar la ira de sus rivales, decidió abandonar las filas del equipo bohemio para volver a su querido Danubio de Montevideo donde militó hasta el final de sus días con una destreza que lo llevó a ser seleccionado para integrar la divisa celeste que campeonara en el Maracaná en el año 1950. Cuentan algunos que, emocionado, al levantar la "Jules Rimet" el morocho dijo entre dientes: "y pensar que estoy acá gracias a la sarandanga"
En fin, son tantas las verdades dichas acerca de la Sarandanga que pienso que tal vez jamás llegue a saber de qué se trata realmente. Hace un tiempito no tan lejano, un taxista, uno de esos sabios conocedores de las conjuras ocultas del mundo, me dijo sin escatimar palabras: "pibe la sarandanga es la secta de la madre Teresa de Calcuta, que no murió,que no es una mina... en realidad es un tipo disfrazado que trabaja para la CIA y que mató a Lady Di porque la princesita le choreó el protagonismo de "la bondad mundial".
Incrédulo, yo , al escuchar semejante delirio dudé si preguntarle "¿hermano estas en pedo? o "¿ de donde sacaste semejante pelotudez?". Opté por preguntarle esto último, pero con diplomacia y educación, y el conductor del Taxímetro, con la seguridad que sólo el saber puede brindar, me respondió soberbio: "lo escuche en Radio10".
jueves 10 de septiembre de 2009
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hola Radomir soy sebastian fernandez y voy a hacer lo posible por ayudarte a encontrar la verdadera "sarandanga"
ResponderSuprimirEstimado Radomir, me conmueve y me admiro de su ímpetu por dilucidar la sarandanga. Según las corrientes psicoanalíticas nacionales, se trata de la versión argentina del “objeto a”.
ResponderSuprimirA mi entender, dá respuesta al enigma freudiano sobre: “Que quiere una mujer?”, señores: he aquí la respuesta: “quiere sarandanga!”. Melanie Klein.
Sr.Radomir me complace informarle que todo lo que se pueda decir sobre la sarandanga es poco. A la sarandanga hay que vivirla. La sarandanga es un sentimiento, muy argentino, como el mate o el dulce de leche. No obstante, sígala buscándola, tal vez la encuentre escondida atrás del árbol de la esquina o bajo un farol de la calle Corrientes.
ResponderSuprimirSr. Ezpeleta: le escribo desde el barrio de Flores para preguntarle si en alguna de sus investigaciones a podido averiguar la importancia de la sarandanga con el licor de naranja y la cocina árabe, mi bisabuela se llevó a la tumba una receta, con la que producía el más exiquisito licor, antes de morir trató de develarme su secreto, pero la muerte se la llevó, pobrecita, antes de que pudiera hacerlo. Pero al leer su artículo recorde que sus ultimas palabras fueron, nieta querida el secreto del licor es la sarandanga, pero antes de que pudiera continuar expiró, y nunca más volvió a inspirar, es decir se murío. Le agradecería si Ud. pudiese averiguar que tipo de conexión hay entre la sarandanga y el licor de mi bisabuela. Desde ya muchas gracias y perdone las molestias.
ResponderSuprimirEstimado joven Radomir: lo primero que se preguntará es porque lo llamo joven, es que a mi edad 90 años, aunque Ud. tenga 70, como comprenderá es un pibe para mi, y podría evaluar la posibilidad de que seamos de la misma edad, pero su pujanza en la investigación sobre la sarandanga, me indica que no es así. Tambien se preguntará como hace un viejo como yo para estar conectado a la web, de la misma manera que Borges seguía leyendo y escribiendo aunque estaba ciego, tengo una secretaria a la que le dicto, pero no creo que se convierta en mi esposa, porque a diferencia del GENIO, solo tengo una jubilación mínima. Bueno voy a dejar la charla de lado porque quiero hacer un aporte a su investigación. Siendo un purrete, vivía en un conventillo de Chacarita, si de Chacarita, no se habrá creído el mito que sólo existian en la Boca y San Telmo, y alli en los juegos del patio con otros pibes, escuchabamos las conversaciones de los mayores, ahí no habia como en la clase media, un cuarto para mandar a los chicos a que no escucharan lo que hablaban nuestros padres.Ahí escuché por primera vez hablar de la sarandanga.Debía ser el año 25 o el 26, el sastre del barrio hablaba con el Inspector Morinigio, un cana medio soberbio, perdone la obviedad, que se ufanaba de los casos que tenía entre manos. Y decía , la sarandanga no va a poder con la fuerza, va a caer de una vez por todas, en cuanto el político de turno deje de respaldarla, vamos a hacerla mierda, disculpe el termino pero eso es lo que recuerdo que dijo Morinigio. Yo era muy pibe imagine 5 ó 6 años pero me acuerdo de la cara del sastre y de mi vieja que estaba en el piletón lavando el overol del viejo, era de terror, como si la sarandanga fuera intocable, innombrable, inaccesible. Pasaron muchos años por eso me animo a contarselo para ayudarlo a descubrirla, ya que yo sepa nunca se hizo pública su ejecución o encarcelamiento. Morinigio nunca aclaró de que hablaba, pero yo estoy convencido al día de hoy que era una organización mafiosa de trata de blancas, o de venta de alcohol, o de juego clandestino. Sobre todo porque Morinigio apareció apuñalado a la semana siguiente con un cartel que decía con La SARANDANGA NO SE JODE. Bueno Radomir, igual cuidese porque en este país, nada se pierde, todo se transforma. Si averigua algo avíseme. Su seguro servidor JEREMÍAS STERKOVICH
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